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Trabajo 03 · San Vicente del Raspeig

Cambio de cinta y recogedor de persianas en San Vicente del Raspeig

De todas las piezas de una persiana manual, la cinta es la que más veces se toca al día, y por eso suele ser la primera en ceder: se afina en la zona que roza, se abre en hilos y un día se parte. En Bernabéu la cambiamos entera, miramos la polea que la enrolla y renovamos el recogedor si ha perdido fuerza, tanto el que va metido en la pared como el que se atornilla por fuera.

Manos pasando una cinta nueva junto al recogedor empotrado de una ventana

Señales de una cinta al límite

Mire la cinta a la altura del recogedor. Si ve un tramo más fino y brillante, bordes con pelusa o hilos sueltos, o un color mucho más pálido que el del resto, está gastada. Otra pista llega por el tacto: cuando la persiana baja a golpes en vez de hacerlo seguida, la cinta resbala en la polea.

Cambiarla en ese punto es un trabajo corto que evita el susto de quedarse con la persiana a media altura. Ponemos una cinta del ancho de su polea, la anclamos con las vueltas que pide el recorrido y probamos que se enrolla en espiral limpia, capa sobre capa.

Empotrado o atornillado: el recogedor

En la mayoría de pisos, el recogedor vive empotrado: una caja metálica dentro del muro, con una tapa por la que asoma la cinta. Cuando no hay hueco para empotrarlo, se usa uno exterior, fijado con tornillos a la pared. Por dentro, ambos funcionan igual: un resorte en espiral recoge la cinta al subir. Si ese resorte se parte o se cansa, la cinta cuelga floja o solo recoge un trozo.

Cuando el recogedor responde, solo cambiamos la cinta. Si ya no tira, frena o se ha salido de su caja, ponemos uno equivalente y regulamos su tensión para que acompañe a la persiana sin tironear. Y si la caja de obra está rota, le explicamos las alternativas antes de tocar el muro.

Arriba, en el cajón: polea, eje y flejes

Arriba, dentro del cajón, la cinta se enrolla sobre una rueda acanalada unida al eje: la polea. Una polea con una grieta o con el canto mellado se come la cinta nueva igual que se comió la vieja, por eso nunca la damos por buena sin mirarla. Con el cajón abierto repasamos también eje, rodamientos y flejes, y quitamos el polvo acumulado.

Hay edificios del centro de San Vicente en los que la tapa del cajón es estrecha o lleva varias capas de pintura encima. La abrimos con cuidado de no desconchar el yeso y, al acabar, la dejamos ajustada en su sitio, sin rendijas.

Una cinta rota de madrugada

Las cintas no eligen hora para romperse. Con la persiana recogida, la rotura deja la habitación expuesta toda la noche; con la persiana bajada, la deja a oscuras a la mañana siguiente. Por eso también cambiamos cintas de madrugada, en fin de semana y en festivos.

Si el extremo roto todavía asoma por la ranura, déjelo estar: tirar de él puede desenganchar la cinta de la polea y complicar el arreglo. Si la persiana resbala hacia abajo por su propio peso, acompáñela con la mano hasta que se detenga y avísenos por teléfono o por WhatsApp. Una foto del recogedor abierto nos dice qué piezas llevar.

Dudas frecuentes

Preguntas sobre cambio de cinta y recogedor

¿Puedo apañarme yo con la cinta?

Poder, se puede, pero el resorte del recogedor está cargado y, si se abre sin sujetarlo, salta con fuerza y puede lastimar la mano. Además, una cinta mal anclada a la polea acaba soltándose otra vez. Si prefiere no arriesgarse, lo hacemos nosotros.

¿Todas las cintas son iguales?

No. Cambia el ancho, que tiene que coincidir con la polea y con la boca del recogedor, y cambia la calidad del tejido. En las persianas de vivienda lo normal es una medida estándar, aunque hay modelos más estrechos. Comprobamos la suya para que la nueva no roce.

¿Cambian el recogedor si solo está flojo?

Si únicamente se ha soltado de sus anclajes, lo sujetamos de nuevo. Si el resorte ya no recoge o la carcasa está rota, toca cambiarlo, porque un recogedor débil deja la cinta floja y acaba estropeando la nueva.

¿Pueden quitar la cinta y poner un motor?

Sí, es una alternativa cuando la cinta se rompe a menudo o cuesta subir la persiana. En nuestra página de motorización le contamos cómo se monta el motor tubular y qué pasa con el hueco del recogedor.

Más trabajos

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Si su persiana tiene más de una avería, se resuelven juntas en la misma visita.

Persianista trabajando en el eje de una persiana enrollable con el cajón abierto sobre la ventana

01

Reparación de persianas

Persianas atascadas a mitad de camino, caídas dentro del cajón o salidas de las guías. Revisamos eje, soportes, rodamientos, flejes y topes, y enderezamos o cambiamos lo dañado, sean de PVC, de aluminio o de madera.

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Mano con el mando a distancia de una persiana motorizada delante de una ventana

02

Motorización de persianas

Convertimos su persiana manual en motorizada con un motor tubular metido en el eje, que se maneja con interruptor o con mando. Y cuando el motor que ya tiene deja de obedecer, lo cambiamos y regulamos otra vez sus límites de subida y bajada.

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Persianista revisando las lamas de una persiana enrollable desde un balcón

04

Cambio de lamas

Lamas rajadas, combadas por el calor o hundidas por un golpe. Ponemos otras del mismo perfil, de PVC o de aluminio con aislante, y cambiamos la lama final y sus remates si están gastados.

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Opiniones de muestra

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★★★★★
Rápidos y serios. Instalaron una persiana nueva en el cuarto de mi hijo.
Rubén Gil
★★★★★
Persiana bloqueada y en menos de un día ya estaba arreglada. Gracias.
Laura Ortiz
★★★★★
Trato de toda la vida y trabajo limpio. Muy contenta.
Josefa Alberola
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