Lamas rotas, rajadas o combadas: qué tiene arreglo
Cuando solo unas pocas lamas están tocadas y las demás aguantan bien, lo sensato es sustituir esas y nada más. Bajamos el paño o lo desenrollamos hasta la zona dañada, deslizamos las lamas rotas fuera del conjunto y metemos las nuevas en su hueco. La persiana conserva guías, eje y cajón, y cierra igual que el primer día.
Cuando son muchas las lamas deformadas, cuando el material está cuarteado en toda su superficie o cuando el paño ya no corre recto, le planteamos renovarlo por completo. Se lo explicamos con las lamas en la mano, para que vea por qué un arreglo parcial duraría poco.
El sol de San Vicente y las lamas de PVC
San Vicente tiene un clima seco y muy soleado, con veranos largos y calurosos. Las persianas de PVC que dan al sol de la tarde son las que más lo acusan: con el calor, algunas lamas se curvan, pierden rigidez o se vuelven quebradizas y acaban rajándose al enrollar. Suele empezar por las lamas que quedan a la vista cuando la persiana pasa el verano a media altura.
En una fachada de mucho sol merece la pena conocer la alternativa: la lama de aluminio con espuma aislante por dentro es más rígida, se deforma menos con las temperaturas altas y frena algo el calor que entra en la habitación. No siempre hace falta cambiar de material, pero conviene decidirlo antes de encargar las lamas.
La última lama y sus pequeñas piezas
La última lama del paño, más gruesa y pesada que las demás, es la que toca el alféizar al cerrar. En ella van fijados unos topes que hacen de freno al subir: chocan con el cajón y no dejan que el paño se enrolle entero. Si falta un tope, la persiana puede tragarse la lama final y quedarse encajada arriba; si la lama final se tuerce, quedan rendijas por abajo.
Cambiamos la lama final y los topes cuando están rotos, y reponemos los tapones que rematan cada lama por los lados: sin ellos, las lamas se corren hacia un costado y rozan con la guía. Son piezas pequeñas, pero de ellas depende que la persiana cierre a ras y no tabletee cuando sopla el viento.
Encontrar lamas que encajen
No hay una lama universal: la altura, el grosor y la forma del encaje varían de un fabricante a otro. Tomamos medidas de las suyas y localizamos un modelo compatible, para que las lamas nuevas se abracen con las viejas y el paño enrolle sin escalones.
Con los años el sol aclara el color de las lamas, así que puede que las nuevas se distingan un poco. Si le preocupa que se note, hay un truco: montarlas arriba, en el tramo que casi siempre duerme enrollado en el cajón, y bajar las viejas que están sanas a la parte que se ve. Lo decidimos con usted antes de montar.
Dudas frecuentes
Preguntas sobre cambio de lamas
¿Hay que quitar la persiana para cambiar unas lamas?
Normalmente no. Si las dañadas están abajo, desenrollamos el paño y las sacamos por el lateral; si están arriba, lo bajamos desde el cajón. En los dos casos, la persiana sigue en su ventana.
¿PVC o aluminio para las lamas nuevas?
Depende de la ventana. En una fachada a la sombra, el PVC cumple de sobra y pesa poco. Donde pega el sol de la tarde, o en persianas muy anchas, el aluminio con aislante se comporta mejor porque no se comba y encaja mejor los golpes.
Tengo una lama rajada, ¿puedo esperar?
Una sola lama rajada no suele bloquear la persiana, pero la grieta se abre con cada enrollado y puede engancharse en la guía. Si nota que roza o hace ruido en ese punto, llámenos antes de que se atasque.
¿Cambian también la lama final?
Sí. Si está doblada, rota o ha perdido los topes, la sustituimos por una del mismo ancho y colocamos topes nuevos, para que la persiana cierre bien abajo y no se meta en el cajón al subir.